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Alimentación de verdad
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Alimentación de verdad

¿Tu gatita va a ser mamá? Descubre la Alimentación de verdad ideal para esta bonita fase.

Si tu gatita va a ser mama deja que primero te demos la enhorabuena, y después: ¡un montón de consejos para que la alimentación de ésta sea la última de tus preocupaciones!

Tu gatita va a pasar por una fase en la que necesita mucha energía y un plus de proteínas que le acompañen en este camino. En Ownat te recomendamos que, mientras esté embarazada, pases a ofrecerle un pienso específico para cachorros felinos, este lleva un añadido de calcio y proteínas ideal para ese aporte extra que necesita.

Es muy importante que la mamá siempre tenga comida disponible a lo largo del día, para que así pueda comer siempre que lo necesite y saciar su hambre en cualquier circunstancia. Piensa que ahora requiere de unas necesidades particulares específicas, y que su correcta alimentación tiene un impacto directo en la vida de sus pequeños felinos.

La gestación de una gata se prolonga alrededor de 65 días, y su útero suele cargar de entre 1 a 4 gatitos (¡Ojo! Siempre hay casos excepcionales con gatitas que tienen más, pero la horquilla que te damos es la normal). Con todos estos cambios pertinentes la futura mamá necesita de un alimento que le ayude a cubrir su actividad diaria, y a que sus futuras crías se desarrollen correctamente y a un ritmo adecuado. ¿Qué significa eso? En términos alimenticios un aumento de calorías.

¡Pero cuidado! Eso no significa incrementar los carbohidratos y azúcares, pues estos no generan los nutrientes que la mamá y sus cachorros necesitan. ¡Solo las grasas sanas serán sus mejores aliadas! Este tipo de grasas deben de provenir principalmente de ingredientes de origen animal: pescado, pollo, huevos, carne de ternera, lácteos… Si nuestra gata no consume un alimento rico en grasas (que son las que aportarán la energía que necesita) sus cachorros no conseguirán reunir las suficientes reservas hepáticas, y esto tendrá un impacto directo en su posterior crecimiento.

Ten en cuenta también que las gatitas embarazadas suelen atravesar diferentes fases a lo largo de su gestación cuando hablamos de su apetito. Normalmente, mientras están embarazadas, su apetito aumenta un 10%, ya que estas necesitan mucha más energía. Sin embargo, al final de la gestación, cuando la cavidad estomacal está presionada y limitada por el espacio que ocupan las crías, el apetito de las gatitas disminuye. Así que ten en cuenta sus ciclos y no te alarmes en ninguno de los casos, porque si pasa por estas fases significa que todo está yendo bien. Como siempre, si observas algún comportamiento extraño o hay algo que te inquieta no dudes en contrastarlo con tu veterinario de confianza 🙂

Tras haber dado a luz la mamá seguirá pesando un 20% más de lo que pesaba antes del embarazo, esa grasa acumulada la utilizará a lo largo de la etapa de lactancia para poder estar a la altura de las necesidades de sus pequeños felinos. Durante la lactancia la mamá será cuando más necesite una alimentación rica en proteínas, calcio y calorías, así que continuar con un pienso Kitten será ideal para suplir sus necesidades.

El agua también será un factor indispensable en estos momentos, trata de que siempre tenga agua fresca y limpia disponible para que no se deshidrate. De ser así su producción de leche podría verse afectada, ¡y esto no podemos dejar que pase! Recuerda que cuánto mayor es el número de gatitos nacidos menor es la proporción que le toca a cada uno de leche, así que imagina cómo de importante es que la madre beba agua y esté bien nutrida durante toda esta fase.

Sobre la sexta o séptima semana tras el nacimiento de los bebés la mamá debería de ir recuperando, poco a poco, su peso normal. Si durante el destete observas que tu gatita sigue estando delgada continua dándole el alimento que le dabas durante la lactancia (variedad Kitten), hasta que esta recupere su peso ideal. Verás que, poco a poco, todo va volviendo a la normalidad… pero no te desesperes, ¡acaba de atravesar por unos cambios muy grandes y el camino a veces es un poco largo!

Y por último, y no por ello menos importante, siempre que observes algún factor o comportamiento poco habitual no dudes en consultarlo con tu veterinario. Te ayudará a despejar dudas y a mantener un chequeo constante de la futura mamá, algo muy importante a lo largo de todo el proceso.