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Alimentación de verdad
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Alimentación de verdad

En Ownat te damos 10 consejos que mejorarán el comportamiento de tu peludo, ¡toma nota!

Educar a nuestro perro puede convertirse en una ardua tarea, desde ponerle la correa a que obedezca a comandos muy básicos. Pero no te desesperes, lo único que necesitas es saber cómo hacerlo y un poquito de ayuda lo largo de todo el proceso.

Observa a tu perro.
Recuerda que la mejor forma de conocer a tu peludo es aprender a observarlo. Para poder reconocer cuáles son sus necesidades no tienes más que observar cómo se comporta ante determinadas situaciones y cuáles son sus expresiones. Reorientar su comportamiento está ligado, en gran medida, a lo mucho que conoces a tu amigo de cuatro patas.

Respeta siempre sus necesidades.
Una buena conducta y un bienestar equilibrado pasa por suplir sus necesidades diarias. No te olvides de que cada día debe pasear, jugar, tener contacto físico contigo…  Cada peludo es un mundo pero hay una serie de puntos que, independientemente de la raza o la mezcla, necesitan. Dedícale el tiempo que merece y necesita para que después no surjan carencias innecesarias.

Deja que socialice.
Deja que cuando vaya al parque o pasee por la calle interactúe y juegue con otros perros. Los peludos son sociales entre sí por naturaleza así que no es de extrañar que se acerque con alegría a otros peludos, ¡permítele saludar y deternerse!

La alimentación cuenta.
Una alimentación incorrecta puede afectar muy negativamente el comportamiento de tu peludo. Por ejemplo la hiperactividad, los ladridos excesivos, la agresividad y ansiedad pueden mejorar muchísimo gracias a una alimentación adecuada. Cuando vayas a comprar piensa bien la receta por la que estás optando, y asegúrate de que sea una nutrición completa y equilibrada con todos los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para su organismo.

Ejercicio y estimulación.
Puede que su mal comportamiento se deba a que no practica la cantidad de ejercicio que necesita, y por tanto su cantidad de energía es siempre alta. ¿Crees que lo llevas al parque lo suficiente? ¿Juegas con él todos los días? ¿Consideras que corre todo lo que necesita? Practicar ejercicio con tu peludo es vital para que su desarrollo intelectual, de habilidades y destrezas sea óptimo.

Usa refuerzos positivos.
Es muy probable que ya hagas uso de esta técnica en muchas ocasiones, pero en estas circunstancias también te pueden ayudar. Las recompensas y los premios son perfectos para modificar la conducta y premiarlos siempre que se porten correctamente. Si además conoces el tipo de recompensa o premio adecuado para motivar a tu peludo en su entrenamiento todo será mucho más fácil, ¡y aún más divertido!

No a los juegos bruscos.
Es importante corregir ciertos comportamientos cuando estáis jugando en el parque, en casa o en la calle. Si detectas que está jugando de forma muy brusca no dudes en pronunciar un rotundo “No”, sin gritar ni hacerlo de forma violenta. Simplemente dejando claro que ese tipo de comportamientos no te agradan ni facilitan las dinámicas de juego.

Promueve la tranquilidad.
Háblale de forma suave y tranquila, huye de los gritos o las conductas violentas ya que solo conseguirán agitarle y agravar determinadas situaciones. Si ves que está tranquilo puedes aprovechar para acariciarle suavemente y darle mimos mimos que le relajen aún más.

Las normas son las normas.
No importa lo básicas que estas sean, si por ejemplo has decidido que tu peludo no debe saltar sobre nadie entonces debes asegurarte de que esta norma se cumpla siempre. Para ello todos los miembros del hogar deben estar en sintonía contigo y cumplir esta regla, ¡si es no, es no! Recuerda que si a veces se les permite saltar y en otras ocasiones no tu peludo no entenderá bien lo que tiene que hacer.

Impulsos bajo control.
Si enseñas a tu peludo a controlar sus impulsos este podrá gestionar mejor sus emociones. Además será capaz de afrontar situaciones cada vez más estresantes estando cada vez más tranquilo. ¿Quieres algún ejemplo de impulsos que puedes ayudarle a controlar? Haz que se siente antes de salir a la calle y no abras la puerta hasta que no esté atado, haz que se siente antes de comer o que se siente antes de saludar a las visitas.

Ten en cuenta que este es solo un pequeño listado pero que hay otros muchos consejos para que, poco a poco, la conducta de tu peludo mejore :). Si detectas problemas graves, conductas extrañas o situaciones incontrolables no dudes en acudir a un veterinario o un adiestrador que te ayude en todo el proceso. ¡Un buen profesional será la clave para mejorar este tipo de situaciones difíciles!